Este día no fue muy agradable, sino hasta la tarde. Me sentía un poco ahogada, así que a eso de las siete, decidí salir. Hay una panadería relativamente cerca de mi casa, yo diría que como a quince minutos caminando. Me puse un buzo, agarré la plata, las llaves, la música y me fui a comprar pan. Caminé con calma y respiré hondo. Me hizo bien, como casi siempre, caminar me hizo bien. De a poco se me fue despejando la cabeza y, para cuando llegué a la panadería, ya estaba de mejor ánimo. Las marraquetas habían salido hace poco, los mantecados costaban setenta pesos y los azucarados estaban frescos. Además tenían una de esas máquinas de nescafé con sabores, así que me compré un capuccino vainilla para la vuelta. Ya se que hay gente que piensa que son una mierda, pero a mi un vaso grande, siempre me sirve de consuelo. En un momento, en el camino de vuelta, se encendieron las luminarias del barrio. Y me dio risa, porque de pronto pensé en un hombre en Chilquinta subiendo un switch para encenderlas. Quizás si en algún momento haya sido así, pensé. Casi todo está automatizado hoy en día, me dije, todo es mucho más fácil. Como lo fue encontrar la letra de una canción hacía rato. Pensar que una vez me demoré por lo menos un par de días en escribirle lo que decía una a mi hermana. Estaba pololeando con su primer pololo. Ella tenía catorce años, así que yo debo haber tenido diecisiete. Habíamos llegado hace poco de estados unidos. Las dos hablábamos inglés, pero según ella, yo tenía mejor oído. Lo primero que tuve que hacer, fue conseguir un caset. Después, pillar la canción en la radio. Grabarla. De ahí, escucharla por lo menos quinientas veces antes de transcribirla completa. Con ese recuerdo dando vueltas por mi mente, con el atardecer y la brisa quilpueina, el corazón se me hizo bastante más liviano. Volví a la calma de saber que mis habitaciones tienen ventanas que pueden ser abiertas y que ninguna oscuridad permanecerá en ellas para siempre. Que mis puertas cerradas no tienen seguro y que las que están abiertas lo están por completo. Que yo soy, que puedo amar y que puedo ser amada.
La peor parte fue "and we'll only be making it right", porque yo escuchaba "and we'll only begin eating rice"
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