viernes, 24 de abril de 2015

Son las trece horas con cuarenta y ocho minutos

Ayer en la tarde, fui al supermercado. Estaba en la sección de la panadería, buscando un pan de molde. En eso, una señora bajita me dijo 'disculpe, ¿por qué no me saca ese pan que está allá arriba, que yo no puedo alcanzarlo?'.  Y se lo pasé. Y me sentí grande, como la primera vez que fui la última en la fila del colegio...

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