martes, 21 de abril de 2015

Eso es

No se si desde que me separé las parejas comenzaron a caminar tomadas de la mano, o si siempre lo hicieron y yo no me había dado cuenta. Sea como sea, ahora las veo. Están por todos lados. No importa donde mire, ahí están. Yo, sin embargo, camino dispareja. Camino con las manos vacías. Y la vida pierde un poco el sentido. Y las cosas a las que me aferro para seguir adelante, parecen escapárseme. Y me cuesta un poco más levantarme y preparar el desayuno. Y ya no tengo tantas ganas de meterme a la ducha. El ¿para qué? comienza a repetirse demasiadas veces durante mi día. El ¿hasta cuando? también. Entonces dejo de mirar hacia otro lado, dejo de evadirme. Dejo de salir a caminar para tomar aire y despejar la mente. Me siento sola, esa es la cuestión. Algunas personas se compran un perro, otras un gato, pero yo no quiero ni perro ni gato. Quiero caminar de la mano de alguien. Si, eso quiero.

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