El día no partió muy bien. Se me cayó el tupperware en donde guardo el azúcar, se abrió y se desparramó un buen poco. También se me cayó una bandeja con treinta huevos y se quebraron la mitad. Me mordió una tijereta. Me enterré no se qué cosa en la planta del pié. Pero eso no fue todo. Mi hermana está de visita por esta semana y se encargó de preparar el almuerzo. Hizo unas verduras salteadas con tallarines. Los tallarines estuvieron bien, pero las verduras estaban crudas, aunque ella insista en que no, que estaban al dente. Se molestó un poco porque no me gustaron, a pesar de que las comí igual. Si ella estaba un poco molesta, yo estaba bastante choreada. Es que ayer también me tuve que comer la comida cruda. Ensalada de porotos calientes era. En la tarde hizo unas galletas de avena, plátano y chips de chocolate. Le quedaron muy secas y les faltó azúcar. Tampoco me gustaron. Se lo comenté a mi hijo bajo juramento de guardar el secreto, pero me echó al agua igual. Mientras tomábamos once, mi hermana me dijo que claro, que a mi me gustan solamente las cosas que yo cocino. Lo que no es cierto. En general encuentro que tiene buena mano, pero ni ayer ni hoy su comida fue de mi agrado, que le voy a hacer. Entre todo esto, decidí bajar al centro a buscar ese libro de la Rebelión en la Granja, para mi hijo mayor. Fui con el más chico, que quería ver en qué podía gastar las pocas lucas que le quedaron de la plata que recibió en su cumpleaños. En la librería, que es más bien un local pequeño con libros pirateados, (no tengo plata para andar comprando originales), encontró un comic de Superman. En formato de libro viene y trae una pequeña introducción con algunos datos importantes. A eso le siguen doscientas ocho páginas de historieta. Todo por mil quinientos pesos. Estaba fascinado. No se si será falso o no, pero el niño está feliz. Yo, por mi parte, para consolarme un poco de lo 'mal' que estaban yendo las cosas, me compré unos champiñones y, cuando volví a la casa, se los agregué a mi ensalada de espinacas. Le faltó un poco de limón, pero solamente quedaba uno chico y medio seco, así que ya qué.
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