Estaba pensando que me puse a decir que los que escribieron las cualidades del jabón de glicerina, son unos siuticos. Con qué cara, si este blog es lo más siutico que hay. La manera en que está escrito, deja en evidencia las muchas revisiones que le hago a una entrada, antes de publicarla. Es como cuando en el colegio me pedían hacer una composición por la que me iban a poner nota. Entonces la pulía bien pulida, para acercarme lo más posible al siete. Rígidas. No como cuando escribías en tus diarios de vida, los escritos en cuadernos, me dijo mi hermana. Pero es que ahí, le contesté, escribía sin ninguna norma. Escribía directamente lo que iba pensando y de la manera en que lo iba pensando. Lo mismo que con lo que iba sintiendo. Las palabras fluían nada más, (eso ultimo si que sonó siutico). En este diario, al contrario, todo pasa por un filtro. Además, en general, no hablo de cosas que me sucedieron durante el día y estoy cada vez más preocupada de escribir 'mejor'. O sea, dejarlo bien acartonado. Bien cuadrado. Bien rebuscado. Generalmente no me agrada esta forma, pero es que la única manera en que me sale de otra manera, es cuando estoy muy enojada y tengo que despotricar. Lo he hecho varias veces en el borrador, pero cuando leo lo que escribí, lo voy corrigiendo hasta dejarlo lo más parecido a los otros textos. Fome. Pero bueno. Me parece que las entradas no van a variar su estilo mayormente, porque la verdad es que estoy tan metida en esta estructura, que tratar de desestructurarme sería como tratar de ponerme un zapato número treinta y cinco.
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