viernes, 29 de mayo de 2015

Un sueño de lo mas extraño

Después de almuerzo me acosté a dormir una siesta y tuve un sueño de lo mas extraño. Tenía un bebé en los brazos de unos tres meses de edad que estaba vestido con uno de esos ajuares de lana. Era un niño. El niño se transformaba luego en un gato blanco, bastante grande y muy peludo. Estábamos en una habitación, en un segundo piso. De pronto aparecían mi sobrina y mi sobrino preparándose para una cena vegana a la que los habían invitado. Mi sobrina llevaba un vestido que le quedaba evidentemente grande. Mi sobrino quería ponerse pantalones de pitillo. Como no tenía, yo bajaba a una especie de feria persa, para ver si podía encontrar un par y comprárselos. La feria cambiaba hasta llegar a ser un Mall del futuro. Todo era blanco y luminoso. La gente que transitaba por el, también iba vestida de blanco. De a poco, el Mall fue convirtiéndose en un hospital psiquiátrico. Yo llevaba puesta una bata blanca y frente a mi se encontraba nada menos que Martín Vargas. Si, Martín Vargas y con camisa de fuerza. De pronto, un enfermero trataba de acercarse a él como para tranquilizarlo y Martín comenzaba a sacarse la camisa. Lo último que recuerdo es haber estado gritando ¡vamos Martín!, ¡vamos!, cuando desperté. Al hacerlo, pensé un poco en el sueño y concluí que fue producto de los garbanzos que almorcé. No hay otra explicación.

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