Estoy toda rasguñada. La Chiharu lleva cinco días en la casa y estoy toda rasguñada. Las manos y las piernas, sobretodo. Pero no me importa. Nunca pensé que me iba a volver a preocupar tanto un gato. Tanto como para dejarlo vivir en mi dormitorio, por ejemplo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario