Me quedaron dando vueltas esas tres frases. Y pasó el tiempo. Y las cosas cambiaron. Comenzaron a cambiar, mejor dicho. Y seguirán cambiando, espero. Es como cuando uno deja de escuchar y comienza a oír. Sí, es como eso. Y es que de un momento a otro todo ha empezado a volver a su lugar. Todo se ha ido ordenando o reordenando. Tengo que decir que me frustra un poco esto, no poder decir lo que en realidad quiero decir. Es que me freno. No dejo que las frases fluyan. Es incluso así cuando hablo de algo que me importa. Estoy más preocupada de la forma que del fondo. El fondo de lo que quiero decir ahora, es que desde que mi papá habló conmigo en el hospital, después de que pasó el tiempo y las ideas fueron decantando, ha sido como ir despertando. No significa que he logrado resolver mi vida ni mucho menos. No sé. Es solo que siento que he ido viendo cosas que siempre han estado frente a mis ojos, pero tan cerca que me ha sido imposible ser objetiva. Siento que he podido tomar distancia y reconocer que si, que tengo que ceder más que un centímetro de mi libertad. Que debo hacerme responsable de más de un par de cosas. Que es hora de asumir que el tiempo pasó y que uno creció por fuera y que es hora, también, de crecer por dentro. Y hay una serie de acciones que tomar para poner en marcha ese crecimiento. Espero no irme al otro extremo, como suele suceder. En definitiva, no quiero abandonar mi esencia, pero si quiero abandonar mi inmadurez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario