jueves, 21 de mayo de 2015

En el Jardín Infantil

Mis papás tuvieron problemas matrimoniales desde que se casaron. Justo en el tiempo en que pasaban por su peor momento, conocieron a una misionera neozelandesa que los invitó a un seminario para matrimonios. Después de ese seminario, mi papá decidió que quería unirse a la organización a la que ésta neozelandesa representaba. El año en el que mi familia se unió a la Misión, fue el ochenta y uno. Yo tenía cinco años y mi hermana del medio, dos. La tercera aun no nacía. Las clases de la Escuela de Evangelismo, se desarrollaban durante gran parte del día. Algunos estudiantes se turnaban para cuidar a los niños más pequeños, pero los que estábamos en edad de hacerlo, íbamos al jardín. No estoy muy segura, pero creo que mi papá era el que me llevaba todos los días, en una bicicleta. Tengo tres recuerdos del tiempo en que estuve en ese jardín. El primero es que ahí fue la primera vez que canté 'que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva' y funcionó. Se puso a llover a cántaros. El segundo es que en ese lugar aprendí a escribir ma me mi mo mu. El tercero es que, al comienzo, cada vez que llegaba, mis compañeros comenzaban a gritar mi apodo '¡Ita!, ¡Ita!, ¡Ita!'. A mi me daba verguenza y me ponía a llorar. Eso pasó varias veces, hasta que me di cuenta de que lo hacían solamente para que llorara, así que decidí no volver a hacerlo, para que dejaran de molestarme. Y dejaron de molestarme. Y yo estaba contenta, porque la idea se me había ocurrido a mi solita.

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