Lo que más me gustaba de cuando iba al colegio, era cuando no iba. Esos días en los que llovía torrencialmente y el paso bajo nivel de Lo Espejo se inundaba y no había manera de llegar a Gran Avenida. Mi mamá que dejaba la estufa a parafina encendida toda la noche, para que no nos diera frío. Despertar sobresaltadas pensando que nos habíamos quedado dormidas y que nos dijera que no, que ese día no iríamos a clases. Acomodarnos en la cama y seguir durmiendo. Eso era lo que mas me gustaba.
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