miércoles, 27 de mayo de 2015

Falló la cuerda

Teníamos una amiga norteamericana que vivió con nosotros un par de años. Compartíamos habitación. Para mi, ella era como una hermana grande. Me enseñó muchas cosas, sobretodo el como preocuparse por los demás. Aparte de eso, me enseñó varias recetas que hasta el día de hoy recuerdo. Nos gustaba cuando mis papás salían y nos quedábamos solas, preparábamos cabritas y veíamos películas que arrendaba en en Blockbuster. Una vez sus padres vinieron a visitarnos y se encariñaron harto con mis hermanas y conmigo. Cuando viajamos a USA, nos invitaron a pasar la navidad con ellos. El veinticuatro de diciembre de la navidad en estados unidos es un día muerto. En la noche se hace una comida sencilla y se espera hasta la mañana siguiente para entregar los regalos. Así lo hicimos en esa navidad. Al otro día todos despertamos temprano y fuimos a abrir nuestros presentes. Me recibí varios, pero el que más me gustó, fue una cajita de música que tocaba claro de luna de Beethoven. Hace un tiempo, mi hijo menor estaba jugando con ella y me la echó a perder. La mandé a arreglar, pero la única forma de hacerlo, es cambiándole la música. Pensar que estuvo intacta por veintitrés años...

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