Cuando llegamos de vuelta a Chile después de haber vivido un año fuera del país, entramos al Colegio Adonay. Estaba en Chile España, a unas cuadras de Irarrázabal. Por diversos motivos, mi hermana del medio y yo eramos compañeras en primero medio, a pesar de que ella tenía catorce y yo diecisiete años. No eramos muchos en el curso. Debemos haber sido como doce. En ese tiempo, mi hermana tuvo su primer pololo. Vivía en un departamento cerca de la escuela. Pasábamos ahí la mayor parte del tiempo que teníamos libre, con un par de compañeros. Uno de ellos se autodenominaba 'el capo'. Durante ese año, el capo hizo una celebración especial para su cumpleaños. No sé por qué razón, yo terminé yendo sola a su casa, a la que había ido un par de veces solamente. También quedaba en Ñuñoa. Varias veces he dicho que me pierdo solamente cuando vengo a Santiago, pero la verdad es que siempre he sido bastante desorientada. Recuerdo que el capo estaba de cumpleaños en julio, el cuatro. La invitación debe haber sido como para las ocho. Había llovido y me bajé de la micro en Iararrázabal, sin tener muy claro donde estaba. La referencia que tenía era un muro amarillo que queda por el lado norte. El capo vivía por una calle lateral hacia adentro. Caminé un buen rato, tratando encontrar el lugar, pero no lo logré. Estaba perdida sin la dirección ni ningún número de teléfono al que llamar. Lo único que sabía era que tenía que llegar a un colegio grande. Andaba dando vueltas, cuando me topé con un caballero que estaba en la puerta de su casa, creo que fumando. Le conté mas o menos lo que estaba buscando y llamó a su señora. La señora se preocupó. Me dijo que era peligroso que anduviera dando vueltas sola. Que estaba muy oscuro y que por esas calles no andaba casi nadie. Me hicieron pasar a la casa. Creo que yo había dejado en mi dormitorio una libreta con el número del capo. Me prestaron su teléfono para que lo pidiera, pero mi mamá no la encontró. Finalmente, me mandaron de vuelta a mi casa. Me fueron a dejar a la micro incluso. Nunca me he olvidado de lo que pasó esa noche. Aun me llama la atención que una familia de desconocidos se haya preocupado tanto por una extraña.
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