Si, ya lo he dicho, mi padre y yo somos amigos. Hoy estuvimos juntos, en la tarde. Un par de horas solamente. Bajamos al centro. Caminamos un poco. Caminamos del brazo. Me gusta caminar de su brazo y acercar mi mejilla a la de él de vez en cuando, en un gesto de cariño. Me gusta tener eso con mi padre, esa complicidad. Me gusta ocupar ese lugar. El de una amiga, además del de una hija. Me gusta que él me haya dado ese espacio, pero me gusta también el habérmelo ganado. Y es que no es una persona fácil de llevar mi padre. No es una persona fácil de alcanzar. Para llegar a él hubo que golpear, hubo que empujar, hubo que esperar; hubo que llorar, hubo que pedir, hubo que exigir. Hubo que, muchas cosas. Y entre ellas, también hubo que amar. Aunque amar no hubo que. Amar se amó no mas. Y se ama no mas. Y se amará no mas.
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