lunes, 15 de junio de 2015

Keep it in the Closet

Me operaron la primera vez en Estados Unidos, en el Arlington Hospital, en Washington. Tenía dieciséis años. No voy a referirme a las causas de la intervención, porque fueron muy complicadas y pasaría demasiado tiempo tratando de explicarlas. Incluso así, no creo que quedarían claras, por lo que prefiero obviarlas. Lo que sí puedo decir es que creo que en los quince días que estuve ahí, vi a Michael Jackson más de lo que lo había visto y volví a verlo en toda mi vida. Y es que me pasaba los días y las noches mirando un canal de música en el que mostraban todos los hits del momento. Y ese año el hit del momento era Keep it in the Closet, de Michael Jackson. Me aprendí de memoria el tema. Vi y envidié a la Naomi Campbell hasta que me cansé y entendí, por fin, por qué se decía que el tipo era uno de los mejores bailarines del momento. Si miro en perspectiva, hasta podría decir que lo pasé bien, si es que no tomo en cuenta los síntomas de mi enfermedad, obviamente. Sobretodo por la compañía diaria de mi familia, que llegaba temprano en la mañana y se iba tarde en la tarde. Pero no por los motivos que yo hubiese esperado. Resulta que en la casa en la que estábamos de visita, no había cable, por lo que en la televisión se veían como tres canales. Además el barrio quedaba lejos de la ciudad así que nada mejor que ir a visitar a la enferma y pasarse el día viendo películas y tomando juguito de manzanas. Tengo muchos otros recuerdos de ese par de semanas, pero esta noche voy a dejarlos solamente con estos y con las bandas de identificación que llevé puestas durante esos quince días en el Arlington Hospital en Washington DC.



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