jueves, 18 de junio de 2015

Como Papelucho

Es que siempre tengo sueño. Hoy dormí toda la tarde. Dormí toda la tarde en la casa de mi hermana menor. Cuando volvimos a la casa de mi hermana del medio, me tomé un café para alcanzar a compartir un poco antes de volver a Quilpué, mañana en la mañana. En realidad, me tomé tres. Ahora no me puedo dormir, aunque estoy un poco adormilada. Es el efecto del café. No es que te quite el sueño, es solamente que no te deja dormir. Me pican los ojos. Además estoy pensando, otra vez, en algo que no debo pensar. Aunque no entiendo muy bien por qué. Por qué no debo, quiero decir. Quizás porque me duele un poco el pecho cuando lo hago. Además como que se me hace un nudo en la garganta. Se me pone la voz un poco ronca también. Lo bueno es que, a esta hora, nadie viene a hablar conmigo. Entonces yo soy la única que se da cuenta de eso que me pasa con la voz. También pensar lo que pienso me hace sentir. O tal vez sea al revés. Sentir lo que siento me hace pensar. O querer, más bien. Querer yo creo. Esperar también. Esperar harto, para ser sincera. Me imagino que eso es lo que genera esa especie de dolor en el pecho. A veces me da un poco de susto, porque no sé hasta que punto eso que está ahí dentro, doliendo, pueda aguantar. Aunque no se trata de eso, o sea, no se trata tanto del susto. Se trata más bien de que se siente como si uno se fuera muriendo de a poco. Y todo lo que es de a poco, es mas difícil de manejar que todo lo que es de a todo. Cuando es de a todo, la cuestión empieza y termina depronto. En cambio lo otro, eso que es de a poco, dura eternamente. Estoy hablando como Papelucho parece. Así como de una manera medio tonta. Pero es que , como dije antes, estoy un poco adormilada y además, por detrás de lo que escribo, estoy pensando o sintiendo eso que no debo. Por lo que todo se vuelve un poco más confuso. Lo mejor sería dejar de andar con rodeos y soltar todo lo que hay que soltar. Pero otra vez el miedo.

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