Solamente sé que he estado en esta misma posición más de una vez. Tantas veces. Atorada. Con los dedos inútiles. Con las ideas torcidas. Abriendo y cerrando caminos por los cuales transitar, o no. Tengo la garganta llena de palabras, las manos repletas de sensaciones. Y nada más que decir. Y todo más que decir.
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