Me costó entender eso de 'la casa de los pies'. Es que siempre escuché, cuando era chica, decir que 'en la casa de los pies, esto y lo otro'. Hasta que averigué que 'la casa de los pies', era la que quedaba detrás de la nuestra. En esa casa, había un árbol de caquis. El árbol, tenía unas ramas que caían sobre nuestro patio. El vecino nos daba permiso para sacar los caquis que crecían en esas ramas. A mi no me gustaban, porque la primera vez que los probé, estaban maduros y tenían un sabor raro. Hasta que un día me comí uno verde. O sea, le faltaba para madurar. Y ahí si que me gustaron, porque te dejaban una sensación áspera en la boca. Además hacían un ruido como de manzanas cuando los mordía y ese sonido me encanta, cuando las manzanas no están harinosas, eso si.
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