viernes, 19 de junio de 2015

Contra el Tránsito

El primer trabajo estable que tuvo mi papá después de salir de la Misión, fue en la Radio Armonía. Si, ya se, comparto plenamente todos los reparos que puedan tener acerca de la emisora, pero que le vamos a hacer, mi papá necesitaba trabajar y ahí le dieron trabajo. Durante el tiempo que estuvo en la radio, yo lo visitaba regularmente. Una mañana en la que lo había ido a ver, mi papá me presentó a alguien que estaba encargado de la programación. Esta persona comenzó a conversar conmigo y terminamos hablando de hacer un programa para jóvenes. Yo propuse el nombre y la temática del programa y la idea era que fuera mío. Luego de ese encuentro, esta persona programó una reunión con un par de jóvenes que me acompañarían en la cabina de locución. El programa debía ser de la línea de los que se escuchaban en la Rock and Pop y se llamaría Contra el Transito. Lo principal era que no sonara para nada canuto. Eso, según yo, era lo más importante. Y comenzamos con el proyecto. Duré dos semanas. El par de jóvenes con los que hacía el programa se tomaron el micrófono y convirtieron Contra el Tránsito en una Escuela Dominical, mientras tanto yo hacia la publicidad. Así que renuncié. Ahora que lo pienso, no sé si recordar la experiencia como algo de lo que debiera avergonzarme o de lo que debiera estar orgullosa. Porque si lo miro por el lado amable, no cualquiera sale al aire por dos semanas a todo Chile, aunque sea por la Radio Armonía. 

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