lunes, 22 de junio de 2015

Cosas buenas

He dicho por lo menos un par de veces, que terminé la enseñanza media en un dos por uno. La terminé en el ENAC, el Instituto que está justo en una de las salidas del Metro República. También he hablado por lo menos un par de veces, de lo mal que me porté mientras estudiaba ahí. De lo que no he hablado, es de algunas de las cosas buenas que ocurrieron en el mismo Instituto. Por ejemplo, no he contado que tenía tres amigos con los que me juntaba todos los días. Salíamos a la vereda a fumar, porque no se podía fumar dentro del edificio. Una vez andaba con una falda negra, bastante corta y de pronto una ráfaga de viento me la subió. Esa no fue una de las cosas buenas que me pasaron a mi, pero si fue una de las cosas buenas que les pasó a mis amigos. Tenía un profesor de Historia que fue el mejor profesor que tuve en todos los años en los que estudié. Es que aparte de ser profesor de Historia, era profesor de Teatro, por lo que sus clases eran entretenidisimas. Para las pruebas ni siquiera necesitaba mirar el cuaderno, porque tenía las clases tan grabadas en la memoria, que los contenidos fluían sin que yo tuviera que hacer ningún esfuerzo. Mis amigos siempre se enojaban, porque me preguntaban si había repasado para la prueba y siempre les contestaba que no. Después salía con un siete y me querían matar porque no les había soplado, pero es que como digo más adelante, nunca fui buena ni para copiar ni para soplar. Recuerdo que en el tiempo que estudié ahí, el y su esposa tuvieron un hijo al que le pusieron Nicolás, porque a los dos les fascinaba todo el tema de la Navidad. Tuve unas clases de Inglés con una profesora que era re simpática. Siempre, para las pruebas, le pedía que me sentara adelante para que mis compañeros no me pidieran las respuestas a las preguntas. No porque no quisiera ayudarlos, sino porque siempre fui mala para copiar y peor aun para dejar que me copiaran. De hecho, creo que una sola vez hice un torpedo para una clase de Biología, pero me puse tan nerviosa, que no lo pude usar y al final terminé comiéndomelo. La misma profe, al finalizar el año, armó una convivencia con amigo secreto y todo. Además hizo un juego en el que había que contestar un par de cosas en inglés. No se por qué motivo me equivoqué y la penitencia fue que cantara al menos una parte de una canción en ese idioma, Fue idea de mis amigos, a los que siempre les cantaba cuando estaba arriba de la pelota. Back for Good de Take That fue lo que canté. 

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