Cuando era niña, me tragaba las bolitas. Jugaba con unos vecinos y, cuando ganaba, me echaba una a la boca. Entonces, mientras andaba de aquí para allá y de allá para acá de pronto, zas! que me la tragaba. Y me echaba otra y mientras andaba de aquí para allá y de allá para acá, de pronto ,zas! que me la tragaba. Así sucesivamente. Lo bueno fue que nunca me gané un bolon. Si me lo hubiera ganado, ¿se imaginan?
No hay comentarios:
Publicar un comentario