De chica me decían Ita, de ahí surgió mi primer sobrenombre, Ita la huerfanita. Después vinieron otros. Cuatro ojos, por ejemplo. Lo que me daba risa de éste, era que el niño que me lo había puesto, también usaba anteojos. La jirafa, por un personaje de Los Venegas. Hipopótamo con lentes, nada que agregar. Chanchita Piggy, queda más que claro. Bernardo O'Higgins, ve tú a saber por qué. Y algunos más que no recuerdo. Cuando me di cuenta de que a todos los niños les ponían sobrenombres, decidí no hacerme problemas porque a mi también me los pusieran. Pero hubo uno que nunca dejó de molestarme. Incluso ahora, cuando lo recuerdo, me indigna: El Monstruo Milton. Lo odié, lo odio y lo odiaré por siempre jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario