domingo, 18 de enero de 2015

En la alfombra mágica

Jugábamos a viajar. También a hablar otros idiomas. Poníamos las sillas en fila. Una de nosotras hacía de azafata y algún amigo era el piloto. Subíamos al avión y hacíamos todo el show. "Señores pasajeros, les habla su capitán...". Después la azafata daba todas las instrucciones de seguridad y despegabamos. Nunca habíamos viajado en avión realmente, pero teníamos un amigo de Inglaterra que sí lo había hecho. El nos contó como funcionaba el asunto. Es por eso también, que el idioma que hablábamos, o jugábamos a hablar, mejor dicho, era el inglés. El nos hablaba en su idioma natal y los demás inventábamos que le entendíamos y le contestábamos con chamullos. Se llamaba James. Luego de un tiempo, su familia y él volvieron a Inglaterra y los demás niños también se fueron yendo. Así que quedamos las tres solas. Como eramos muy pocas para que el juego siguiese siendo entretenido, cambiamos el avión por la alfombra mágica, esa de Mazapán. "En la alfombra mágica, somos invisibiles, vamonos de viajico, somotruquilá". Y así viajamos por distintos lugares, porque claro, en ese entonces, la magia existía.

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