jueves, 1 de enero de 2015

Primero de enero

Que silencioso encuentro el primero de enero. Es como si el año pasado se hubiera muerto y hoy estuviéramos de luto. El día se me hace largo y lánguido. En fin. Cuando era chica estuve de visita en la casa de una familia que tenía un piano. Una de las hijas del matrimonio me enseñó a tocar la polca de los perros. Es lo único que se tocar. Hace tiempo se las enseñé a mis hijos en un teclado que tenemos en la casa. Mi hermana tiene un piano de pared que era de su suegra. Está bastante desafinado, pero igual sirve. Hoy me acordé de lo de la polca y me puse a tocar. Es entretenida la polca esa. Mis hijos y mis sobrinos, (que también se la saben), bajaron un rato a tocar conmigo. Al final terminamos echando competencia a ver quién la tocaba más rápido. Nadie perdió, todos ganamos, porque nos reímos un buen rato por lo menos y hasta salió la idea de comprar comida china y de seguir tomando bebida. Del postre ya no queda nada...

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