Ella dice que no me tengo respeto, que no tengo amor propio, que hago el ridículo, que no me valoro, que entrego demasiado. Ella dice que no ponga todos mis huevos en una sola canasta, que todo no se da, que siempre hay que guardar un poco, porque siempre hay una trampita. Ella dice que voy a sufrir, que voy a seguir haciéndome daño, que me expongo demasiado. Ella no es cómo yo. Ella se esconde, ella se escabulle, ella se gurda, ella se protege, ella es recelosa, ella se asegura para no sufrir. Ella no sabe. No sabe salir de si misma. Ella está atrapada dentro de su propia trampa. Somos diferentes ella y yo. Somos diferentes y eso me alegra, porque yo soy un mascarón de proa y ella vive en un submarino.
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