viernes, 27 de febrero de 2015

El Seba

Cumplió diecinueve años hace un par de días. Es uno de mis primos favoritos. No nos veíamos casi nunca hasta que hace unos años, desde que empecé a pasar las vacaciones en Santiago, comenzamos a juntarnos más a menudo. Es el penúltimo de mis veintiún primos, por parte de mi mamá. Estoy en su casa hace un par de semanas y ha sido como tener un hermano chico, lo que puede ser muy agradable, pero también muy desagradable cuando se pone pesado. Y si, se pone pesado bastante seguido, pero ha sido muy entretenido y educativo, además. Es que es como cuando en el supermercado te dan una de esas muestras de champú, salvo que esta muestra es un pequeño adelanto de lo que van a llegar a ser mis propios hijos en un tiempo que cada vez parece menos lejano. Voy a extrañarlo cuando me vaya. Voy a extrañar echar carrera para ver quién llega primero a ocupar el sillón, matarnos a cosquillas o escucharlo tocar guitarra y cantar con la voz más desafinada que he oído en mi vida.




No hay comentarios:

Publicar un comentario