Cumplió diecinueve años hace un par de días. Es uno de mis primos favoritos. No nos veíamos casi nunca hasta que hace unos años, desde que empecé a pasar las vacaciones en Santiago, comenzamos a juntarnos más a menudo. Es el penúltimo de mis veintiún primos, por parte de mi mamá. Estoy en su casa hace un par de semanas y ha sido como tener un hermano chico, lo que puede ser muy agradable, pero también muy desagradable cuando se pone pesado. Y si, se pone pesado bastante seguido, pero ha sido muy entretenido y educativo, además. Es que es como cuando en el supermercado te dan una de esas muestras de champú, salvo que esta muestra es un pequeño adelanto de lo que van a llegar a ser mis propios hijos en un tiempo que cada vez parece menos lejano. Voy a extrañarlo cuando me vaya. Voy a extrañar echar carrera para ver quién llega primero a ocupar el sillón, matarnos a cosquillas o escucharlo tocar guitarra y cantar con la voz más desafinada que he oído en mi vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario