viernes, 13 de febrero de 2015

Pláticas

Acompañé a mi abuelita varias veces a sus controles en el consultorio o en el hospital. Como muchos sabemos, las esperas en cualquiera de los dos lugares son largas. Entonces sucedía. No sé cómo comenzaba, pero mi abuelita siempre terminaba conversando con alguien. Yo vengo por cual o tal motivo, yo tuve lo mismo, a mi me atiende tal profesional. Así escuché muchas historias. Hubo una de una mujer que contaba que había estado embarazada y que a los cinco meses, el embarazo parecía de nueve. Pasó que el feto tenía un tumor en la cabeza. Eso era lo  que hacía que diera la impresión de que estaba a punto de parir. Finalmente el tumor llegó a ser tan grande, que aplastó la cabeza del bebé y murió.

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