Entonces, fue así como sucedió. Por más que le hice el quite, finalmente tuve que salir de todos modos. La fecha para pagar ese par de cuentas ya había vencido y no quedaba otra. Entonces le pedí a mi primo que me explicara bien lo de la micro, las paradas y las estaciones de metro. No fue tan difícil, después de todo. Resultó que los lugares a los que tenía que ir, quedaban relativamente cerca y los paraderos y las estaciones de metro, también. Cuando ya venía de vuelta, bajé a Unión Latino Americana. Esperé el tren. Subí en el primer carro y me paré al lado de la puerta. Entonces un caballero me miró y le dijo a un joven que iba sentado "joven, ¿por qué no le da el asiento a la señora, que está embarazada?". Aun no se como tomarme lo sucedido. Lo que sí sé, es que me hubiera gustado que fuera cierto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario