lunes, 2 de febrero de 2015

Guatona

Entonces, fue así como sucedió. Por más que le hice el quite, finalmente tuve que salir de todos modos. La fecha para pagar ese par de cuentas ya había vencido y no quedaba otra. Entonces le pedí a mi primo que me explicara bien lo de la micro, las paradas y las estaciones de metro. No fue tan difícil, después de todo. Resultó que los lugares a los que tenía que ir, quedaban relativamente cerca y los paraderos y las estaciones de metro, también. Cuando ya venía de vuelta, bajé a Unión Latino Americana. Esperé el tren. Subí en el primer carro y me paré al lado de la puerta. Entonces un caballero me miró y le dijo a un joven que iba sentado "joven, ¿por qué no le da el asiento a la señora, que está embarazada?".  Aun no se como tomarme lo sucedido. Lo que sí sé, es que me hubiera gustado que fuera cierto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario