sábado, 28 de febrero de 2015

Mi tío

Mi tío, el que tocaba Silvio cuando yo era chica, volvió a la iglesia hace un par de años. Entonces decidió dejar de tocar música "mundana", Silvio incluido. Hace un par de días el Seba dejó la guitarra y mi tío la tomó. Hace mucho tiempo que no lo escuchaba tocar. Claro, nada de música mundana, pero igual valió la pena. Me preguntó que para que lo estaba grabando. Para la posteridad, le contesté.



Atrapasueños

Hace como un año comencé a tener pesadillas casi todas las semanas. Son pesadillas bastante horribles, porque son de esas en las que tienes la sensación de que estás despierto, pero sigues soñando. Generalmente lo que sucede es que tengo que luchar con unas sombras que se parecen a los Nazgul del Señor de los Anillos. Las peleas son largas y en el sueño tengo que recitar algo así como unos conjuros y forcejear para que no puedan ahogarme. Porque eso es lo que buscan esas sombras, ahogarme. El Seba me regaló un atrapasueños. No es muy grande, pero  espero que funcione, porque las sombras van ganando cada vez más terreno y no sé que pueda suceder cuando finalmente pierda la pelea.

viernes, 27 de febrero de 2015

El Seba

Cumplió diecinueve años hace un par de días. Es uno de mis primos favoritos. No nos veíamos casi nunca hasta que hace unos años, desde que empecé a pasar las vacaciones en Santiago, comenzamos a juntarnos más a menudo. Es el penúltimo de mis veintiún primos, por parte de mi mamá. Estoy en su casa hace un par de semanas y ha sido como tener un hermano chico, lo que puede ser muy agradable, pero también muy desagradable cuando se pone pesado. Y si, se pone pesado bastante seguido, pero ha sido muy entretenido y educativo, además. Es que es como cuando en el supermercado te dan una de esas muestras de champú, salvo que esta muestra es un pequeño adelanto de lo que van a llegar a ser mis propios hijos en un tiempo que cada vez parece menos lejano. Voy a extrañarlo cuando me vaya. Voy a extrañar echar carrera para ver quién llega primero a ocupar el sillón, matarnos a cosquillas o escucharlo tocar guitarra y cantar con la voz más desafinada que he oído en mi vida.




miércoles, 25 de febrero de 2015

Los griegos

Tengo mi mente, mi corazón y mi alma en otro lado, aunque me gustaría tenerlos acá. He tratado de acercarlos, pero no hay caso. Andan ahí vagando, un poco perdidas, parece. La culpa fue de los griegos, dijo una vez mi papá, que dividieron al hombre en mente, corazón y alma. Antes el ser humano era un todo. No sé si será cierto, a veces mi papá inventa cosas, pero la declaración me descolocó de todas formas. Es como si antes de eso no me hubiese sentido nunca dividida y el me hubiera hecho lo mismo que los griegos le hicieron a la humanidad. A veces quisiera saber menos. Otras, quiero saber más. No sé, en este momento no me puedo decidir. Debe ser porque mi cabeza, mi corazón y mi mente andan por ahí en otro lado, todos divididos.

Niñerías

Hay cosas que hace un niño que son graciosas solo para sus padres. Por ejemplo mi hijo mayor dejó una carpeta en el escritorio de mi computadora que se llama "hola, no me borres, om nom nom". Es una tontera, pero a mi me dio risa. O sea, igual soy buena para reírme, pero esas cosas me alegran la vida. Y si, tal vez para ustedes esto sea estúpido, pero me importa un soberano cuesco, como decía mi papá.

martes, 24 de febrero de 2015

Fireflies in the garden

Here comes real stars to fill the upper skyes
And here on erath come emulating flyes
That though they never equal star in size
(And they where never really stars at heart)
Achive at times a very star-like star
Only, of course, they can never sustain the part
Robert Frost

Es cierto, si no hubiese visto la película, no creo que habría llegado a conocer el poema. Una vez dije que las luciérnagas eran una de las cosas más hermosas que he conocido en mi vida. Y es que la imagen de esas pequeñas lucesitas flotando entre la hierba en una noche de verano, vive dentro de mi en un lugar en el que la magia aun existe. Aunque sean solamente una sombra de las estrellas que brillan en el cielo y no puedan nunca llegar a serlo.



domingo, 22 de febrero de 2015

Todos los huevos en una sola canasta

Ella dice que no me tengo respeto, que no tengo amor propio, que hago el ridículo, que no me valoro, que entrego demasiado. Ella dice que no ponga todos mis huevos en una sola canasta, que todo no se da, que siempre hay que guardar un poco, porque siempre hay una trampita. Ella dice que voy a sufrir, que voy a seguir haciéndome daño, que me expongo demasiado. Ella no es cómo yo. Ella se esconde, ella se escabulle, ella se gurda, ella se protege, ella es recelosa, ella se asegura para no sufrir. Ella no sabe. No sabe salir de si misma. Ella está atrapada dentro de su propia trampa. Somos diferentes ella y yo. Somos diferentes y eso me alegra, porque yo soy un mascarón de proa y ella vive en un submarino. 

sábado, 21 de febrero de 2015

Tres preguntas

Salí a caminar un rato en la tarde. A tomar el fresco, decían. Cerca de acá, hay uno de esos bandejones centrales con árboles y ciclovías. No había mucha gente, yo creo que se guardaron por lo de la lluvia. Lluvia en pleno verano, que tropical. Caminé como por una hora, con ese ritmo que uno lleva cuando no quiere llegar a ninguna parte. Escuchando música sin letra, tratando de inventarles una. No me quedaron muy buenas. Resultaron ser bastante ridículas, en realidad. Pero me dio risa. Cuando venía de vuelta, saqué una de esas ramitas de unos árboles que no sé como se llaman, pero con los que se puede hacer el me quiere mucho, poquito, nada. Fui sacando las hojas hasta que quedó solamente una. Subí un poco más el volumen de la música y volví a la casa.

jueves, 19 de febrero de 2015

Ella y yo

No hay nada mejor que la realidad, me dice ella. Siempre. Siempre me lo dice. Y a mi me da rabia, porque me gusta soñar. No es que la realidad sea mala en su totalidad, pero a veces apesta. Si. Es un cliché, aunque no por eso deja de ser cierto. Además me resisto a ser como ella, aferrada siempre a lo concreto, a lo tangible. Insistiendo en que es lo mejor. Insistiendo en que es lo correcto. Insistiendo en que así se debe vivir. Insistiendo en que debo cambiar. Somos muy diferentes ella y yo. Y me alegra. Porque a mi me gusta volar y no ser el cable a tierra. Hora de soñar. Demasiada realidad por un día.

Provinciana

Hoy agotada hasta los huesos. Estación Central un caos. Y no tenía idea de que había que hacer fila para tomar la micro. Realmente es como si viniera de un  mundo paralelo.

martes, 17 de febrero de 2015

Temblor

Eso de que vas con los audífonos metidos hasta los tímpanos y el volumen al máximo, cuando de pronto el chofer del colectivo te mira y lo ves mover los labios, te sacas uno y le preguntas ¿¿qué?? Entonces él empieza a hablar del temblor y de lo fuerte que estuvo y del epicentro y lo único que uno quiere es volver a ponerse la cuestión, pero el hombre no para y uno como que empieza a chorearse, porque si vas con audífonos, escuchando música con actitud indiferente y mirando por la ventana, ¿no es evidente que no tienes ganas de hablar con nadie?

lunes, 16 de febrero de 2015

Hoy

Si existiera la palabra, diría que hoy fue un día exsaustivante.

Mi gato

Una vez tuvimos un gato. Una amiga de mis papás tenía varios y nos regaló uno. Le pusimos Percibal Phillip McGregor. No era feo, pero tampoco lindo. Digamos que era común y corriente, pero mis hermanas y yo lo queríamos harto. En fin. Pasó el tiempo y nos dimos cuenta de que el gato no era gato, si no gata, porque estaba preñada. Le cambiamos el nombre. Le pusimos Percibel Parió ocho gatitos a los pies de la cama de mi hermana. Los regalamos todos. Un día mi mamá se aburrió de la gata. Se aburrió porque le traía diferentes tipos de bichos muertos casi todos los días. Así que una vez en que viajamos a ver a mi abuela paterna a Parral, mi mamá agarró a la gata y se la llevó de regalo. Nunca más la volvimos a ver.

sábado, 14 de febrero de 2015

Mi perro

Mi hermana y yo recogimos un perrito cuando eramos adolescentes. Lo  encontramos abandonado al fondo de la parcela. Le pusimos Miki. Era negro con la punta de la cola negra y muy pequeño. Le hicimos una cama en nuestro dormitorio, porque era demasiado chico para dejarlo afuera. En la noche, poníamos un plato grande de leche al lado del lugar donde dormía. El Miki se salía de la caja cada cierto tiempo y tomaba. Tomaba tanta, que quedaba como una bola y no se podía parar, porque rodaba como una pelota. Entonces mi hermana y yo nos turnábamos para meterlo en la caja de nuevo. Eso no era nada de desagradable comparado con levantarte en la mañana y poner el pié en un charquito de orina o sobre un montoncito de caca. Cuando salíamos a caminar, lo llevábamos en una mochila. Lo tratábamos como a una guagua. Era muy regalón el perro ese. Y creció. Alcanzamos a tenerlo como por un año, porque mi mamá se aburrió de que le rompiera las plantas y le hiciera hoyos en el jardín. Así que lo regalaron. Se lo regalaron a un tío que vivía en una caja de fósforos. Como el patio era tan pequeño, el Miki se empezó a poner bravo y terminaron amarrándolo. No pasó mucho tiempo antes de que lo sacrificaran.

viernes, 13 de febrero de 2015

Pláticas

Acompañé a mi abuelita varias veces a sus controles en el consultorio o en el hospital. Como muchos sabemos, las esperas en cualquiera de los dos lugares son largas. Entonces sucedía. No sé cómo comenzaba, pero mi abuelita siempre terminaba conversando con alguien. Yo vengo por cual o tal motivo, yo tuve lo mismo, a mi me atiende tal profesional. Así escuché muchas historias. Hubo una de una mujer que contaba que había estado embarazada y que a los cinco meses, el embarazo parecía de nueve. Pasó que el feto tenía un tumor en la cabeza. Eso era lo  que hacía que diera la impresión de que estaba a punto de parir. Finalmente el tumor llegó a ser tan grande, que aplastó la cabeza del bebé y murió.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Un par de interrogantes

¿Cuándo llegará el día en que deje de hacerme preguntas estúpidas? ¿Cuándo dejaré de ser tan hueona?

Series

La única serie que había seguido hasta ahora, así, capitulo por capitulo, era Heroes. "Save the cheerleader, save the world". Pero me la cortaron. Ahora mis hijos están viendo The Walking Dead y quisieron que las vea con ellos. Así que estoy metida en un apocalipsis zombie, viendo todas las temporadas que no he visto, pasando susto, teniendo pesadillas y acostándome a esta hora. ¿Qué tal?

martes, 10 de febrero de 2015

Corazón

No sé muy bien como explicarlo. Los llamaban "dramas". Habían varios. Máquinas, Manos y otros que no recuerdo. Pero el más impactante, al menos para mi, era Corazón. Una mujer convence a un hombre para que éste le entregue su corazón. El hombre lo piensa, lo duda, tiene miedo, pero finalmente y con mucho cuidado lo saca de su pecho y se lo entrega. Apenas la mujer lo tiene en sus manos, comienza a jugar con el, lanzándolo hacia arriba y amenazando con dejarlo caer. Cosa que finalmente hace, saliendo de la escena, no sin antes pisotear bien pisoteado el corazón del hombre. Este se arrodilla frente a el, llora casi a gritos y comienza a juntar los trozos que la mujer dejó reventados en el suelo. No recuerdo más. En este drama, actuaban mi papá y mi mamá. Cada vez que lo veía, cada vez que miraba a mi papá, de rodillas, llorando y recogiendo lo que había quedado de aquello que arrancó de su pecho con tanto temor, con tanto amor, para regalárselo a alguien que terminó destrozándolo, sentía un dolor tan profundo que llega a ser inexplicable. No exagero. Entonces me prometí no hacer eso nunca con nadie y esperé que nadie lo hiciera nunca conmigo. Pero lo hicieron. Entonces, ¿podremos escribir una nueva historia?, ¿una historia diferente?, ¿puedo?, ¿puede?.

domingo, 8 de febrero de 2015

Solamente dos frases

Tanto tiempo busqué, pero al fin te encontré. No quiero mas nada, solo conocerte mas.

Niñita

Me hubiese gustado tener otro hijo. Me hubiese gustado que fuese una niña. Tal vez si me duerno con la fantasía en mente, logre al menos soñarlo. Buenas noches.

sábado, 7 de febrero de 2015

Canción

La Misión envió a mi papá a hacer unos cursos de perfeccionamiento en la Universidad de las Naciones, en Kona, Hawaii. Vivimos siente meses en el Campus. Había, dentro del mismo Campus, una escuela para los hijos de los estudiantes. Ahí fue donde aprendimos inglés y en donde estudiamos por esos siete meses. No recuerdo muchas de las cosas que aprendimos ahí. Pero hubo una canción que nos enseñó uno de los nativos de la isla en su idioma natal. No se qué es lo que dice la canción, pero me la se de memoria. Supongo que todas las palabras están pronunciadas de manera correcta. Me encantaría conocer a alguien que pudiera traducirmela. Lo intenté por mi cuenta, pero me fue mal. Acá se las dejo, por si alguien entiende algo...



jueves, 5 de febrero de 2015

Bebé

La verdad es que más que ir a visitar a mi hermana ayer, fui a ver a mi sobrino. Ya está entrando en la etapa en que comienzan a balbucear, se ponen el chupete y agarran su mamadera. Hermoso pequeño. 



La menor

Hoy estuvimos de visita en el departamento de mi hermana chica. Esta vez me aventuré con mis críos en el Transantiago. Metro y micro. Todo salió mejor de lo que lo esperábamos, así que vamos progresando. En fin. Entre conversación y conversación, recordamos algo que ocurría cuando eramos chicas. Aparte de hacer nuestras camas y preocuparnos de nuestra ropa sucia, cada una de las tres, tenía ciertas labores que debía cumplir en la casa. Mi hermana del medio, era la encargada de la cocina, (incluido cocinar) y de limpiar el baño. A mi me tocaba preocuparme del living comedor, (incluido encerar) y el planchado. Y mi hermana chica. ¿De qué estaba encargada mi hermana chica? Lo único que ella tenía que hacer, era ir a botar la basura en los contenedores que el aseo pasaba a recoger un par de días a la semana. Y lo odiaba. Era la única cosa que tenía que hacer y era un escándalo todos los santos días. Como la experiencia le era tan desagradable, trató de encontrar una manera de sentirse mejor al tener que ir al fondo del sitio y tirar las bolsas en lo contenedores. Y he aquí lo que se le ocurrió. Se le ocurrió ir "con el pelo largo". La cuestión es que mi hermana tenía una melena. Y una corta. Entonces que hacía. Se ponía un beatle en la cabeza, con el cuello como cintillo y el resto de la prenda cayendole por la espalda. Ese era su pelo largo. El pelo largo para ir a botar la basura. El pelo largo que la hacía olvidar lo mucho que odiaba cargar esas bolsas. Lo más absurdo de todo, es que ella realmente creía que la gente que la miraba, no veía que tenía un beatle puesto en la cabeza. No, lo que ellos veían era eso. Una larga cabellera negra. Raro, por decir lo menos, ¿o no?.

martes, 3 de febrero de 2015

Scotch

Pasa. Nos sentamos en la cocina, frente a frente. Tomamos un café. Hablamos del trabajo, de las vacaciones y del tiempo que pasará con los niños. Cuatro años y un poco más, separados. Diez años de matrimonio. Un año de pololeo. Un año de amistad. Y nos miramos. Y hablamos. Y entre nosotros no hay nada. Ni vacío, ni abismo, ni distancia. Nada. Es como con los casets, cuando los cabezales estaban sucios y la cinta se enredaba y quedaba un nudo y tenías que cortar el nudo y pegar un extremo de la cinta con el otro extremo. Y de la mitad de una canción, te saltabas a la mitad de otra. Es como eso. Como que cortamos quince años de nuestras vidas y las volvimos a pegar entre una amistad y otra. Si, así es.

lunes, 2 de febrero de 2015

Guatona

Entonces, fue así como sucedió. Por más que le hice el quite, finalmente tuve que salir de todos modos. La fecha para pagar ese par de cuentas ya había vencido y no quedaba otra. Entonces le pedí a mi primo que me explicara bien lo de la micro, las paradas y las estaciones de metro. No fue tan difícil, después de todo. Resultó que los lugares a los que tenía que ir, quedaban relativamente cerca y los paraderos y las estaciones de metro, también. Cuando ya venía de vuelta, bajé a Unión Latino Americana. Esperé el tren. Subí en el primer carro y me paré al lado de la puerta. Entonces un caballero me miró y le dijo a un joven que iba sentado "joven, ¿por qué no le da el asiento a la señora, que está embarazada?".  Aun no se como tomarme lo sucedido. Lo que sí sé, es que me hubiera gustado que fuera cierto.

domingo, 1 de febrero de 2015

¿Por qué?

No me acuerdo de casi nada, pero sé que me causó una gran impresión. Lo leí en un libro de castellano cuando era chica. No se si era un relato, un cuento, un extracto, no tengo idea. Se trataba de un grupo de niños, un curso en un colegio. Puede ser que hayan vivido en otro planeta o que las condiciones climáticas en la tierra hubiesen cambiado drásticamente. La cuestión es que el sol salía una vez cada muchos años. Los niños jugaban en la sala de clases esperando el momento. Había una niña que no se por qué motivo, terminó encerrada en un armario. Cuando por fin salió el sol, todos abandonaron la sala de clases para jugar en el patio. Fue un día hermoso. Al entrar, ya en la tarde, recordaron a la niña en el armario. Se había quedado ahí, encerrada, sin poder disfrutar de aquel día. Tal vez el único día de sol que iba a haber en su vida.