martes, 23 de diciembre de 2014

Perdonar y ser perdonado

Ni la fecha, ni el lugar, ni la hora fueron los indicados. Además hacía un calor santiaguino al que no estoy acostumbrada. Pero valió la pena. Siempre he tenido una relación muy cercana con mi papá. Más que como mi papá, lo veo como un amigo. Por motivos que no viene al caso mencionar, dejó de hablarme en Mayo de este año. Nunca habíamos estado peleados por tanto tiempo. Ayer me llamó para que nos juntáramos hoy y conversáramos. Y bueno,  conversamos y solucionamos el problema que finalmente no era tan grave como lo habíamos pensado. Como nos juntamos en el Paseo Ahumada, le pedí que visitáramos algunos de los lugares por los que solíamos pasar cuando era niña. De la Plaza de Armas no quiero ni hablar, solamente voy a decir que me dolió ver lo que hicieron con ella. Con la antigua, quiero decir. Pasamos por la Galería Agutín Edwards, el Portal Fernández Concha y fuimos al Correo Central para ver si encontrábamos la antigua casilla en la que recogíamos las cartas. Y la encontramos. Finalmente nos fuimos al Cory que tiene una sucursal en el Mall del Centro. Es un café al que hemos estado yendo desde que era adolescente y en donde siempre pido lo mismo, un cortado doble con una María Antonieta.







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