Chiloé con Victoria. Era una casa grande, la segunda que arrendaba la Misión en Chile. No recuerdo bien la edad, pero eramos chicas. Uno de los líderes estaba con un resfriado hace varios días. Mi hermana chica y su mejor amiga decidieron hacerle una limonada. El enfermo se los agradeció y se la tomó toda. En un momento se me ocurrió preguntarle a mi hermana de dónde habían sacado el agua para prepararla. Eran muy pequeñas como para alcanzar la llave de la cocina. Entonces me llevó al baño y me mostró la taza del water. El tío siguió en cama por un par de días más. En parte por el refrío y en parte por el dolor de estómago.
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