No te pareces al mundo en tu actitud de entrega
No te envuelve en su llama mortal la luz
No canta en ti la tierra, caracola terrestre
No viajan como pañuelos blancos de adiós las nubes
No se adelgazan mis palabras a veces
No te recuerdo como eras en el último otoño
No hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
No te tuerces en lentas espirales de humo
No voy, duro de pasiones, montado en mi ola única
No he visto desde mi ventana la fiesta del poniente en los cerros lejanos
No ancla entre dos montañas, casi fuera del cielo, la mitad de la luna
No basta para mi corazón tu pecho
No he ido marcando con cruces de fuego el atlas de tu cuerpo
No juegas todos los días con la luz del universo
No parece que los ojos se te hubieran volado
No eres mía, no eres mía voy gritando a la brisa
No pienso, camino largamente, mi vida antes de ti
No hace la luna girar su rodaje de sueño
No juegas tú con el sol como un estero
No tiritan azules los astros a lo lejos
No era la sed y el hambre y tú no fuiste la fruta
No sobrevivió Neruda
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