Teníamos dos amigos con los que jugábamos siempre. A la escondida generalmente, pero un día para variar un poco, nos fuimos al fondo del sitio a jugar en una acequia. Se nos ocurrió hacer una represa. Estuvimos harto rato en eso. Era verano y hacía un calor insoportable. De pronto uno de los cuatro sugirió que nos "bañáramos", así que nos echamos a remojar en el agua turbia En eso estábamos cuando alguien le tiró agua a alguien y ese alguien se picó y en vez de tirarle agua, le tiró barro. Así comenzó la guerra. Quedamos tan inmundos, que tuvieron que manguerearnos para despegarnos el barro de la cara, (yo me había hecho una máscara), el pelo y la ropa. Nunca más pudimos volver a hacer lo mismo, nos lo prohibieron. Pero como dice el dicho, lo comido y lo bailado...

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