Las risas de mis hijos son mágicas. Su magia seca cualquier llanto, termina con cada tristeza y hace que mi corazón siempre vuelva a latir. Su magia es como un millar de lucecitas de colores que iluminan mi vida en los momentos mas oscuros. Su magia es como jugar a mojarse con una manguera, en una tarde calurosa de verano...
No hay comentarios:
Publicar un comentario