La ropa que usábamos era casi siempre regalada. Primero me la daban a mi. Yo la ocupaba hasta que me quedaba chica. Entonces pasaba a mi hermana. Cuando ella ya no podía usarla, le tocaba el turno a la menor. Y así nos vestimos durante varios años. Hubo uno en que nuestra situación económica era tan mala, que una radio cristiana se ofreció a hacer una campaña para ayudarnos. En fin. Durante ese tiempo una persona de una iglesia le regaló un terno nuevo a mi papá, para que lo usara cuando le tocara predicar. Ese día, mientras tomábamos once mi hermana, la del medio, le preguntó a mi papá "¿quién te regaló ese terno nuevo?", mi papá, emocionado le contestó, "Dios me lo regaló hija, Dios". Ella se quedó pensando por unos minutos y luego le dijo "ah, ¿entonces le quedó chico a Dios?
No hay comentarios:
Publicar un comentario