No puede dormir. Se da vueltas en la cama intentando descubrir cuál de todas las cosas que tiene en la cabeza, es la que provoca el desvelo. Pero como muchas otras veces, no logra dar con ella. Así sus pensamientos van y vienen. No lo entiende. Hoy fue un buen día, se dice, ¿cual es el problema?. Tal vez sea algo que viene desde antes. Pero no le gusta la idea de intentar aclarar el asunto removiendo situaciones que no tienen principio ni fin. Es más, eso de revisar uno tras otro los recuerdos desagradables, los momentos complicados y los traumas por los que ha atravesado, le parece una perdida de tiempo. Es cierto que en algún momento lo intentó, pero pronto se dio cuenta de que había invertido varios años en tratar de resolver su vida, en vez de vivirla. Pero, ¿por qué no puede dormir?. Sabe que la respuesta debe ser simple. Entonces se levanta, sale al patio y enciende un cigarrillo. Mira al cielo oscuro y estrellado. Entonces se siente insignificante, tanto que hasta le da un poco de miedo. Eso debe ser, piensa. Pero bueno, supongo que es algo que le debe pasar a todo el mundo en un momento u otro, concluye. Vuelve a su dormitorio, se acuesta y se duerme.
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