Como dije hace un par de días, mi hijo mayor estuvo de cumpleaños. Hoy conversábamos acerca del deseo que había pedido al apagar las velas. ¿Se puede saber que pediste?, le pregunté. En mis tres cumpleaños anteriores, deseé que mi papá y tú volvieran a estar juntos, pero no volvieron. Así que, como me di cuenta de que los deseos valen madres y las velas comenzaban a apagarse, pedí una sandía, contestó.
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