martes, 30 de junio de 2015

Anoche me quedé con una sensación incomoda después de que publiqué mi ultima entrada. Así que la agarré, la hice una bolita y la tiré al basurero... y encesté

lunes, 29 de junio de 2015

'En el campo me crié, atada por verdes lazos y aquel que llora por mi, me está partiendo en pedazos'
Siempre pensé que mi hijo mayor exageraba en soplar bien soplados los fósforos usados antes de echarlos en el pocillo de los fósforos quemados, después de encender el calefont. Hasta que un día, encontré todos los fósforos usados, carbonizados. Mea culpa.

No sé volar

Como dije hace un par de entradas atrás, mi papá tuvo un programa en la Radio Armonía. Su finalidad era lograr que los evangélicos salieran un poco de su mundo de iglesia y se convirtieran en agentes de cambio en la sociedad. Parece que no lo escucharon, creo que la mayoría entenderá por qué lo digo. Hubo si un oyente que comenzó a enviar correos con pensamientos y preguntas que interesaron a mi padre al punto de querer conocerlo. Así que un día lo invitó a nuestra casa. Fue la primera vez que lo vi. Nos hicimos amigos. Teníamos bastantes cosas en común. Sobretodo el tema de la iglesia como elemento de cambio. Después de un año y cinco pisco sours en un cumpleaños, comenzamos a pololear. Una de las primeras cosas que hicimos como pareja, fue ir a ver una película al Normandie. Estaban dando El Lado Oscuro del Corazón, su favorita. Es esa película en la que se citan varios poemas de Benedetti, (incluso hace un cameo) y otros de Oliverio Girondo, (los más mamones, si me lo preguntan). Entre los de Oliverio estaba el famoso '... ¡pero eso si! y en esto soy irreductible, no les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar'. Saliendo del cine, le pregunté a qué pensaba que se refería el personaje cuando hacía esa declaración. Y me dio una serie de razones y descripciones en las que yo no encajaba por ninguna parte. 'Entonces yo no sé volar', fue lo único que le dije. Creo que ese fue el instante preciso en el que debí haber dejado la relación. Pero no lo hice. No me pregunten por qué, pero no lo hice. Luego de un año de pololeo, nos casamos. Y después de diez años de matrimonio, nos separamos. Lo triste de todo esto y lo que más me duele, es que en todos los años que estuvimos juntos, nunca aprendí a volar. Es por esto y por algunas otras razones, que cuando me preguntan por qué me separé, simplemente contesto 'porque ese niño nació muerto'.

domingo, 28 de junio de 2015

Bajé a la plaza a tomarme un café. En el café, había un señor leyendo el diario. Me llamó la atención porque a ratos asentía o negaba con la cabeza. En el camino de vuelta, casi al llegar a mi casa, me encontré una mariposa que me dejó fotografiarla. 



Un día alguien se me acercó y me dijo 'pare de sufrir', eso es todo lo que alcancé a oír. Hoy pienso que, tal vez, debería hacerle caso a esa persona...

sábado, 27 de junio de 2015

Canicas

Cuando era niña, me tragaba las bolitas. Jugaba con unos vecinos y, cuando ganaba, me echaba una a la boca. Entonces, mientras andaba de aquí para allá y de allá para acá de pronto, zas! que me la tragaba. Y me echaba otra y mientras andaba de aquí para allá y de allá para acá, de pronto ,zas! que me la tragaba. Así sucesivamente. Lo bueno fue que nunca me gané un bolon. Si me lo hubiera ganado, ¿se imaginan?
Hamburguesas caseras, mas papas fritas, igual siesta...
¿Por qué, cuando era chica, me decían que me había casado con el rey si pisaba caca y me decían que había comprado terreno cuando me tropezaba y me caía?

viernes, 26 de junio de 2015

Cuatro años

Creo que fue el mejor cumpleaños que tuve cuando era niña. Cumpleaños con platitos de galletas, un pan de molde con paté, leche con chocolate, globos, serpentinas, gorros y cornetas. Mi abuelita me tejió un chaleco blanco y una tía me hizo la torta. Los invitados fueron un par de primos y los regalos, aparte del chaleco, fueron seguramente calzones y pañuelos de genero. No tuve otros cumpleaños así, con tantos detalles, por decirlo de alguna manera, porque no siempre había dinero para hacerlo. Pero parece que ese doce de Julio de mil novecientos ochenta, mi papá andaba con plata y resultó una de las mejores celebraciones de las que tengo memoria. Y es de la única, de ese tiempo, que tengo una fotografía.




La Chiharu se está portando tan mal, que creo que voy tener que retirar todo lo que he dicho acerca de ella.

jueves, 25 de junio de 2015

La fea

A mi abuela le gustaba recitar. Hubo una poesía que recitó muchas veces y que yo me aprendí casi completamente. La he buscado en varias oportunidades, pero nunca la he podido encontrar. Tampoco he conocido a otra persona que se la sepa. Lo que recuerdo, dice así  'Es fea la muchachita que llegó ayer a la escuela, de su carita sin gracia se ríen sus compañeras. La dejan sola en el patio pues nadie con ella juega y a veces, que poco tino, le gritan chiquilla fea. Hoy no aguantó más y se quedó tras las salas de estudio, llorando como lloran las niñas buenas, cuando saben que en este mundo, no hay nadie que las comprenda. Una de sus compañeras que la vio llamó a sus otras compañeras y les dijo (o algo así) vengan, vengan a ver como llora, arrinconada la fea'. 

miércoles, 24 de junio de 2015

Una nota para Chiharu

Chiharu me ha mostrado una nueva dimensión del amor. O tal vez me la ha recordado. Y es que cuando era niña, amaba a los gatos. Pero a medida que fui creciendo, el espacio que llenaban ellos y otros seres vivos, fue ocupado por seres muertos. Tanto fue así, que los muertos sobrevivieron a los vivos y todo quedó en silencio. Hoy, en cambio, puedo decir con asombro, que eso ha cambiado. Que un pequeño corazón late dentro del mío y vuelve a darle sentido a abrazar a esos seres vivos que renacen en  la figura de Chiharu. 


Una imagen, mil palabras...





martes, 23 de junio de 2015

Recordando lo que recuerdo que recordaba

Estuve pensando un buen rato en qué escribir hoy, pero lo único que se me vino a la mente fue que recuerdo haber dicho luenga en vez de lengua, cuando era niña. Además recuerdo haber dicho estuata en vez de estatua. También recuerdo haber dicho albon en vez de albóndiga y estógamo en vez de estómago. Cosa que le sucede a la mayoría de los niños me imagino, así que, que a mi me pasara no tiene nada de especial. Pero, como dije antes, es lo único que se me vino a la cabeza. Esperen, ahora puedo agregar que adicionalmente, recuerdo el momento en el que uno de mis tíos intentaba hacerme decir estatua en vez de estuata. Aunque en realidad, da lo mismo que se los cuente, porque de todas formas no hay manera de que pueda mostrarles mi recuerdo, lo que hace que el asunto pierda la gracia. Lo mas cercano que puedo hacer, es explicar lo que recuerdo, que es un instante mínimo. Estamos en el patio de la casa de mi abuelita y mi tío se ríe de mi por lo trabada que tengo la luenga. Perdón, quise decir la lengua.
Una vez en el Cine Arte Alameda, una de las pocas veces en que fui, vi Criaturas Celestiales. Al final de la película mucha gente aplaudió. Incluso algunos se pusieron de pié. Yo no pude reaccionar por un par de minutos. Luego salí a la calle, respiré hondo y traté de olvidar lo que había visto.
Palabras que son más duras que la piel del sembrador, que siembra en las bocas de otros, para que hablen por él  y maldigan el momento en que todo acaba.

lunes, 22 de junio de 2015

Cosas buenas

He dicho por lo menos un par de veces, que terminé la enseñanza media en un dos por uno. La terminé en el ENAC, el Instituto que está justo en una de las salidas del Metro República. También he hablado por lo menos un par de veces, de lo mal que me porté mientras estudiaba ahí. De lo que no he hablado, es de algunas de las cosas buenas que ocurrieron en el mismo Instituto. Por ejemplo, no he contado que tenía tres amigos con los que me juntaba todos los días. Salíamos a la vereda a fumar, porque no se podía fumar dentro del edificio. Una vez andaba con una falda negra, bastante corta y de pronto una ráfaga de viento me la subió. Esa no fue una de las cosas buenas que me pasaron a mi, pero si fue una de las cosas buenas que les pasó a mis amigos. Tenía un profesor de Historia que fue el mejor profesor que tuve en todos los años en los que estudié. Es que aparte de ser profesor de Historia, era profesor de Teatro, por lo que sus clases eran entretenidisimas. Para las pruebas ni siquiera necesitaba mirar el cuaderno, porque tenía las clases tan grabadas en la memoria, que los contenidos fluían sin que yo tuviera que hacer ningún esfuerzo. Mis amigos siempre se enojaban, porque me preguntaban si había repasado para la prueba y siempre les contestaba que no. Después salía con un siete y me querían matar porque no les había soplado, pero es que como digo más adelante, nunca fui buena ni para copiar ni para soplar. Recuerdo que en el tiempo que estudié ahí, el y su esposa tuvieron un hijo al que le pusieron Nicolás, porque a los dos les fascinaba todo el tema de la Navidad. Tuve unas clases de Inglés con una profesora que era re simpática. Siempre, para las pruebas, le pedía que me sentara adelante para que mis compañeros no me pidieran las respuestas a las preguntas. No porque no quisiera ayudarlos, sino porque siempre fui mala para copiar y peor aun para dejar que me copiaran. De hecho, creo que una sola vez hice un torpedo para una clase de Biología, pero me puse tan nerviosa, que no lo pude usar y al final terminé comiéndomelo. La misma profe, al finalizar el año, armó una convivencia con amigo secreto y todo. Además hizo un juego en el que había que contestar un par de cosas en inglés. No se por qué motivo me equivoqué y la penitencia fue que cantara al menos una parte de una canción en ese idioma, Fue idea de mis amigos, a los que siempre les cantaba cuando estaba arriba de la pelota. Back for Good de Take That fue lo que canté. 
... la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve