Abres tu corazón como una pequeña caja de música, la que despliega las notas de una melodía única, irrepetible. Inunda con sonidos eternos los espacios celestes de las constelaciones del alma. Acaricia con delicados pétalos de ambigua delicia los oídos de nubes fragantes como rosas tardías. Gira, revolotea, se sumerge, aflora, se esconde, retorna, huye, converge, emerge. Un otro cierra la caja de golpe. Todo queda en silencio.
"Dejo por escrito que no he mentido ni desmentido a pesar de otras verdades. Dejo por escrito que si he mentido ha sido a mi misma y no me he dado cuenta. Dejo por escrito que no quiero ser víctima de los juegos de las trampas de mis juegos implacables. La luna tiene dos caras y esconde una y nadie la tironea ni la acosa. Y siempre tan alta, tan blanca, tan distinta" La Luna, Esteban Navarro
miércoles, 6 de julio de 2016
Hasta el hartazgo
Harta, harta de las burlas del destino
Harta, harta del desenfreno de mis celos
Harta, harta de nuestros caminos indefinidamente separados
Harta, harta de nuestros caminos indefinidamente separados
Harta, harta de tus ojos absurdos, abstractos, cerrados, ciegos
Harta, harta del sonido de la vida sin tu boca abierta, descocida y libre
Harta, harta de las horas muertas de tu voz ausente, de mis oídos sordos
Harta, harta de las horas muertas de tu voz ausente, de mis oídos sordos
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)